miércoles, 15 de diciembre de 2010

Historias creadas de vuestra inspiración a partir de la técnica de la imagen como inspiración

Era una noche fría de invierno, en un pueblecito muy cercano a la playa, Pedro estaba allí en su habitación oscura y calentita, que tenía una ventana desde la cual se podía ver el mar. Se encontraba enfermo ya que hace ocho meses le habían diagnosticado una enfermedad muy grave, la cual deterioraría su estado de salud cada día. Desde entonces, su hija, Laura, y su esposa, María, cuidaban de él.
Laura y María se acercaron a la ventana desde la cual podían ver el mar y la hermosa luna llena que alumbraba el cielo. Pedro empezó a toser y rápidamente María y Laura se acercaron y se sentaran junto a él. Pedro tomó sus manos, les dijo que las amaba mucho y que las cuidaría por el resto de su vida, y que cada vez que se sintieran solas y tristes miraran el reflejo de la luna en el mar, así sabrían que él siempre estaría allí con ellas.
Laura estaba en la playa sentada en la arena mirando el mar y recordando los momentos tan felices que había pasado con María y Pedro en aquella playa tan especial para ellos; aunque era de noche, sus pies tocaban el agua fría del mar.
Ya en casa, Laura entró en su habitación, la cual era muy colorida, luminosa y calurosa, las paredes estaban llenas de pósteres de sus grupos favoritos de música y en su armario tenía muchas fotos pegadas de su familia. Laura se sentó en su cama, aunque era su cumpleaños y había pasado un día muy feliz con sus amigos, se encontraba un poco triste ya que aquel año su padre no estaba con ella.
Mirando al cielo, se puso a llorar porque extrañaba mucho a su padre; en ese momento María entró en su habitación y al verla tan triste se acercó a ella, la abrazó diciéndole:
- No tienes porqué estar triste; recuerda que cada vez que veas la luna reflejándose en el mar, allí estará tu padre, que nunca te abandona- Laura miró a su madre y le sonrió. Las dos se levantaron de la cama y se fueron a la habitación de Pedro, se acercaron a la ventana y empezaron a recordar esas palabras tan hermosas que Pedro les había dicho antes de morir.
Aquella noche la luna estaba más brillante que nunca y Laura y María sabían que él siempre estaría a su lado y que nunca las abandonaría.

Alejandra Sánchez (IV A)

4 comentarios:

Andrea Carrillo dijo...

Me encanta Alejandra, es muy bonita la historia.

maría rodríguez dijo...

¡qué bonitoo!
guapa

Ruth Mestre Sánchez dijo...

Uooo, que triste, Alejandra.
Estás a mi lado ahora mismo pero, te lo pongo por escrito ;)
jajajaja

maria del rey tamayo dijo...

Es precioso, no tengo palabras..
no he podido evitar llorar. besos