Como cada 28 de Agosto, tocaba despedirse del verano en Sevilla, del sol tan especial, del cálido, agobiante y a la vez gratificante calor… Tocaba volver a ver de nuevo el mismo paisaje desde mi habitación, tocaba volver a sufrir las once interminables horas en el coche, y lo peor de todo, tocaba perder a mis amigas de allí… Solo me animaba el hecho de ver a mis queridas catalanas, otra vez, volver a tenerlas a mi lado… Si te digo la verdad y aunque me pese reconocerlo, querido diario, no les he echado a penas de menos.
No podía prometer volver pronto, sabía que hasta el próximo julio no iba a volver a ver a Sara, Cristina, María y Alba, pero podía prometer no olvidar ni uno de los días, las horas y los minutos que habíamos compartido en ese caluroso mes sevillano.
Sí, estoy en el coche, sí, estoy pasando calor, sí, mi hermano me está dando patadas, y peor aún, no iba a volver a Sevilla hasta el verano que viene; no tenía ningunas ganas de llegar a Barcelona. Una lágrima rozaba la punta de mi nariz y se desliza hasta mi diario.
Estoy recordando el día completo de ayer: me levanté temprano, hice las maletas rápido y en cuanto tuve ocasión, ya había dejado atrás mi casa, corriendo con todas mis ganas, dejándome las converse rosas y desgastándome el final de esos pantalones pitillo blanco que tanto me gustaban. Había cogido lo necesario: la cartera y el móvil, y ya sin darme cuenta estaba en el portal de Alba esperándole.
- corre -le chillaba sin parar- hay que aprovechar estas últimas veinticuatro horas al máximo.
Alba me vendó los ojos y me condujo a un lugar el cual no quería que yo supiera. Cuando me quitó la venda allí estaban Cristina, María, Raquel, Andrea, Joel, Cristian, Alex, Samuel, José Carlos, David y el más especial de todos, Ivan. Estaban todos sonriendo y habían preparado una fiesta dedicada a mí.
Pasamos juntos el día, pero llegó el momento de despedirse de todos. Guardé las dos últimas despedidas para Alba e Iván. A Alba la conocía desde hacía muchísimo, nuestras madres iban juntas al colegio, éramos como hermanas, y nuestra despedida fue especial, como todos los años. Con Iván, la cosa fue diferente; le pedí que se quedase cinco minutos más conmigo, y él aceptó, y cuando por fin nos quedamos solos, me besó.
Querido diario, ¿qué va a ser de mí sin Sevilla? Barcelona me espera, ¡hasta verano, Sevilla! Dejé el diario en el asiento de al lado y seguí mirando el paisaje y notando como mis frías lágrimas rozaban mis mejillas.
Laura Núñez (IV A)
13 comentarios:
GRACIAS POR NO ECHAR DE MENOS:(( a tus catalanas, digo)
soy anónimo
DA LA CARA ANDREA
Que bonita Laura, casi lloro...
La que ha comentado la cara llorando es Andrea Carrillo Ruiz, que cursa en 4 de la Eso A en el colegio Pineda.
¡que bonita!
Puffff Laura me has dejado sin palabras, increíble!!
que bonitoo
ufff bonita? bonita es poco! es preciosa, hermosa... es lo más bonito que he podido leer en mi vida, me he emocionado tanto... Me ha llegado al corazón Laura, tú si que vales!yeah
IROS A COMENTAR OTRA HISTORIA Y DEJAD EN PAZ LA MÍA :'( ME SIENTO OFENDIDA POR PARTE DE TODAS... NO TENÉIS CORAZÓN
No te preocupes, Laura, la historia es preciosa, y seguro que Anónimo está de acuerdo ;)
Lauraa quee bonita!!!!
me he emocionado y me he puesto a llorar.
Un beso ENORME
blanca
Laura es una histora muy bonita. =)
Publicar un comentario